La primera y más práctica forma es infundiendo el té en el propio destilado o espirituoso, colocando las hebras en el alcohol y dejando reposarlas por al menos 8 horas a temperatura ambiente. Esta infusión en frío permitirá extraer todos los compuestos de aroma y sabor de forma pausada y lenta, totalmente amigable con nuestros preciados tés.

 

La segunda, es infundir a manera de té helado: infusión caliente concentrada + hielo, y simplemente mezclar con el resto de los ingredientes en coctelera. En ambos casos es importante utilizar una mayor proporción de hebras de té, entre 2 y 3 gramos por cada 100 mililitros, para conseguir un líquido lo suficientemente concentrado para poder imprimir todo el aroma y sabor del té en el coctel final.

Espirituosos mexicanos

Una vez entendido esto, y para que disfrutes de este maridaje de té y destilados mexicanos, hay que apuntar a la amplia variedad de espirituosos nacionales, cuyo común denominador es potencia sensorial y generoso volumen alcohólico. Pero no todo es agave… El sotol, por ejemplo, destilado de las plantas desérticas de sotol o serenque -Dasylirion wheeleri–, es perfecto para mezclar con tés verdes de marcado perfil vegetal y/o herbáceo, así como con oolongs de baja oxidación, rooibos verdes y tisanas de frutos rojos silvestres, que permitan acentuar su dulzor y potencia en boca.

Por el contrario la raicilla, destilado artesanal jalisciense de Agave lechuguilla, es fascinante al compás de tés verdes ahumados, tés negros de marcado carácter frutal e incluso sheng puerh, que armonizan con sus potentes y complejos aromas y sabores. ¿Bacanora…? La armonía con este destilado artesanal sonorense obtenido a partir del Agave pacifica llega de la mano de tés verdes con tonos de vegetales dulces cocidos, oolongs de oxidación media y tés negros de marcada frutalidad.

Mientras que los tequilas y mezcales se cuecen aparte. Los primeros, elaborados con cabezas maduras de Agave Tequilana Weber var. Azul, mezclan fácilmente con tés verdes de marcado perfil vegetal, tés negros con buena frutalidad, oolongs de oxidación media y sheng puerh; todo depende de su clase, juventud o tiempo de envejecimiento en barrica.

En cuanto a los segundos, producidos a partir de las piñas maduras de diferentes agaves, con métodos de manufactura tan amplios como regiones asociadas a su denominación de origen, la más grande del mundo entero, son capaces de hacer frente a matcha, tés negros de marcada frutalidad, tés blancos ricos en notas florales y frutales, y sheng y shou pu-erh. escueladete.com.mx

 

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